De Celebraciones y Comida: 2 de Febrero

Las tradiciones culturales y la gastronomía tienen un estrecho vínculo en México, tanto, que algunos platillos están asociados a celebraciones emblemáticas. Ejemplo de ello son los tamales y el día de la Candelaria.

El origen de esta festividad se encuentra en la tradición cristiana que conmemora la purificación y la presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén. Cada 2 de febrero, las familias recuerdan el hecho llevando a bendecir la imagen del Niño Dios a la iglesia. Bajo este hecho, comenzó a referirse a esta festividad con distintos nombres, entre ellos, “La fiesta de la Luz”, “La fiesta de las Candelas” y “La fiesta de la Candelaria”.

Como marca la tradición, aquellos que encontraron la figura del Niño Dios durante el festejo de la Rosca de Reyes celebrado el 6 de enero, deben compartir tamales entre los convidados aquel día, en la fecha marcada como Día de la Candelaria, el 2 de febrero.

Validando cifras, de acuerdo a un sondeo de la Dirección de Estudios sobre Consumo (DGEC) de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el 90% de las personas celebran el día de la Candelaria con tamales.

Pero, ¿por qué tamales?

Comer tamales en esta fecha es un capricho gastronómico similar al de casi todas las fiestas mexicanas: una mezcla de tradiciones prehispánicas y católicas.

Al tiempo que se festeja la presentación de Jesús al Templo de Jerusalén, nuestros antepasados conmemoran el primer día del año Azteca en honor a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl. La palabra “tamales” proviene del náhuatl, “tamalli”, y en aquella época no se preparaban con manteca de cerdo, sin embargo, la llegada de los españoles marcó la integración de ingredientes que han prevalecido hasta la actualidad.

Los tamales siempre estuvieron presentes en las ofrendas sobre todo porque están hechos de maíz, el material que los dioses utilizaron para crear al hombre. De acuerdo con la leyenda de Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, se cuenta que después de varios intentos fracasados por parte de los Númenes por crear al hombre con distintos materiales, fue el maíz el que finalmente les permitió darle la vida.

El sabor de los tamales conquista fácilmente todo tipo de paladares, tanto mexicanos como extranjeros; signo de ello es la descripción de Paula Kollonitz –perteneciente al séquito de la Emperatriz Carlota durante el segundo imperio mexicano–, quien relata la admiración que tiene por este emblemático platillo a través de su libro “La Corte en México”, denominándolo el mejor platillo nacional. “Un “ragout de pavo preparado con chiles, mezclado con harina de maíz, envuelto en hojas de maíz y al vapor.”

Ya sean salados o dulces, en hoja de maíz o de plátano, los tamales son una especialidad que no puede faltar en las mesas mexicanas cada 2 de febrero.

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